Cubríase el cielo poco a poco de nubes plomizas y los relámpagos, reflejándose en las olas que empezaban a rugir sordamente, prestaban un aspecto asolador a aquel vasto océano que parecía extenderse hasta la inmensidad.
Acrílico sobre tabla
Trabajo inspirado en el capítulo 7 de La hija del Mar ( Rosalía de Castro)
Vendido